Candela Arizaga (23) volvió a prestar declaración ante la fiscal Florencia Nocerez en el marco de la causa que investiga el episodio ocurrido el 4 de agosto, cuando fue vista corriendo por la calle en lo que ella misma describió como «un brote psicótico».

Un policía aseguró que la joven le manifestó haber sido golpeada por su pareja y que este le impedía salir. Sobre la base de ese testimonio y tras la descompensación de Arizaga, se inició una investigación por «lesiones leves y privación ilegítima de la libertad» contra el exdiputado nacional Facundo Moyano (41).
Según declararon, Moyano y Arizaga comenzaron una relación en enero, compartiendo viajes y cenas que fueron captadas por periodistas de espectáculos. Hace 20 días, las imágenes de Candela corriendo en ropa interior se difundieron ampliamente en redes sociales y medios de comunicación.
El abogado de Arizaga, Roberto Herrera, solicitó la ampliación de la declaración, por lo que la fiscal convocó a ambas partes para este lunes a las 9 de la mañana en el edificio ubicado en Balbín 3556, Saavedra.
A la salida de la fiscalía, Arizaga no ofreció declaraciones en medio de la presencia de periodistas; sin embargo, según pudo confirmar Clarín, su testimonio buscó ampliar detalles sobre el acceso a su teléfono celular el día de los hechos.
Consultado por la prensa, Herrera afirmó categóricamente que «no hubo violencia» en el episodio y desmintió que Arizaga haya manifestado al policía haber sido golpeada, contradiciendo así las primeras versiones de los agentes intervinientes esa madrugada.
Uno de los aspectos analizados por la fiscalía fue el acceso al departamento de Moyano, ubicado en el piso 21 del edificio ViewPoint, en Avenida del Libertador al 5400. Mientras los medios se concentraban en la entrada, el chofer del exdiputado, Diego Di Santo (43), integrante del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA), ingresó al departamento y salió con una bolsa decorada con el diseño de Maneki-neko, el gato de la suerte japonés.
Di Santo declaró haber ingresado en dos ocasiones: primero para buscar ropa para Moyano y luego para Arizaga. Durante las primeras horas, mientras el secretario general de SUTPA estaba detenido, la Policía de la Ciudad permitió el ingreso al domicilio de Moyano, lo que también habilitó la entrada de la empleada doméstica destinada al mantenimiento y limpieza del lugar.
Esta situación generó interrogantes en torno a las diferencias entre la primera y la segunda declaración de Candela: ¿cómo recuperó su teléfono? ¿Se limpió la escena antes del allanamiento? Según Herrera, Arizaga «pensaba que ya tenía el teléfono consigo en el hospital», suponiendo que estaba dentro de la bolsa con la ropa que le entregaron.
Por su parte, Sol, amiga de Arizaga que le facilitó la ropa, declaró que no le entregó el teléfono. Relató que, tras ser dada de alta y viajar a Rosario, la madre de Candela le informó que fue Di Santo quien le entregó el aparato por la noche.
Esa información motivó la ampliación de la declaración realizada este lunes.
Herrera también cuestionó la declaración del primer policía que intervino aquella mañana, base de la acusación contra Moyano. Señaló que «el problema comenzó con la Policía» y que el sumario «no se realizó a las 5:30, como se dijo inicialmente».
Además, criticó inconsistencias al afirmar que el agente cambió el lugar del acta, mencionando que se confeccionó a las 7:30 en la comisaría y no en el lugar de los hechos. También señaló que el policía no escribió de puño propio el acta, sino que se la dictó a otro efectivo, lo que genera dudas sobre su credibilidad.
Por otra parte, nuevamente Candela solicitó que se levante la restricción de acercamiento y contacto que pesa sobre Moyano, pero la fiscal Nocerez rechazó la petición, argumentando que «no es prudente» en esta etapa del proceso, dado que aún faltan diligenciar pruebas y testimonios.
En la causa ya declararon 12 de los 14 testigos convocados por la fiscalía. Faltan por declarar la madre y la hermana de Arizaga, cuya audiencia está prevista para el 31 de agosto. Según fuentes consultadas por Clarín, podrían sumarse nuevos testigos y aguardan resultados de distintas pruebas. «Esto continúa», afirmaron.
Respecto al estado de la joven ante la repercusión del caso, Herrera describió que «tiene momentos en que se siente muy expuesta, no puede salir ni hablar, y no le gusta verse en esa situación». Además, contó que se encuentra bajo tratamiento psicológico y que, después de las declaraciones públicas de Moyano, quien dijo haber sufrido un infarto esa noche, también consultó a un cardiólogo.
Fuentes judiciales confirmaron que Arizaga se entrevistó con la Oficina de Asistencia a la Víctima y al Testigo (OFAVyT), un organismo del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad que brinda apoyo legal, psicológico y social a personas afectadas por delitos, violencia de género o doméstica.
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