El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, encabezó una misión en Siria realizada en cooperación con las autoridades locales. Durante las inspecciones, se descubrieron varias toneladas de material nuclear en un sitio hasta ahora no reportado por el gobierno anterior.

“Ubicación no declarada fuera de Damasco: confirmamos la presencia de varias toneladas de metal de uranio natural. Acordamos con el Gobierno que el material no declarado será verificado y estará sujeto a las salvaguardias rutinarias de la agencia”, confirmó Grossi en un mensaje publicado en la red social X.
Además, Grossi informó que visitaron un lugar donde se almacena una gran cantidad de grafito, también relacionado con actividades nucleares pasadas en Deir Ez-Zor. Desde Damasco, el funcionario elogió la “valiente decisión” de las nuevas autoridades sirias, que informaron al OIEA sobre el hallazgo y permitieron el acceso a estos sitios, donde se encontró material nuclear “que podría haber sido utilizado con fines ilícitos”.
Rafael Grossi, uno de los candidatos para ser el próximo secretario general de la ONU, lideró esta misión tras recibir un comunicado del nuevo gobierno sirio —establecido después del derrocamiento de Bashar al Asad— que, el 17 de julio, notificó al OIEA sobre la existencia de material nuclear en una localidad no declarada.
El canciller sirio, Asad Al-Shaibani, describió el sitio clandestino como un “legado dejado por el antiguo régimen”. En conferencia de prensa conjunta con Grossi, afirmó que las evaluaciones técnicas indican que el material “no representa ningún riesgo” y que permanecerá en Siria, pero estará “sujeto al sistema de salvaguardias de la agencia” de la ONU.
Grossi resaltó la decisión de Siria de “abrir el sitio a los inspectores del OIEA” para que el material sea inventariado y sometido a las salvaguardias internacionales. “Estamos empezando a pasar página, y pasar página no significa olvidar el pasado”, expresó, en referencia a la transición política tras el derrocamiento de Al Asad en diciembre de 2024 por una coalición rebelde que asumió el gobierno de un país afectado por casi 14 años de guerra civil.
En su mensaje en X, Grossi agradeció a las autoridades sirias “por la cooperación proactiva en este trabajo crucial para que las actividades nucleares en este país ya no estén asociadas con armas, sino con energía, alimentos y salud”.
Una semana antes, medios estadounidenses informaron que Washington había negociado un acuerdo para que el OIEA retirara el material nuclear almacenado en una instalación clandestina siria conocida como “Sitio 99”, que contiene concentrado de uranio y otros residuos vinculados al proyecto del reactor de Al Kibar.
Este caso remite a un reactor no declarado que Siria construyó con supuesta ayuda norcoreana en Deir Ez-Zor, destruido en 2007 por un ataque aéreo israelí. En 2011, el OIEA determinó que Damasco incumplía sus obligaciones, situación que Bashar al Asad nunca resolvió. Fue recién en junio de 2025, tras una reunión entre Grossi y el actual presidente sirio, Ahmed al Sharaa, que la OIEA recibió acceso inmediato y sin restricciones a los sitios relevantes para aclarar las actividades nucleares del antiguo régimen.
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