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Es argentina, vive en Francia y contrajo coronavirus: la echaron del trabajo

Lucía vive un calvario desde que se contagió el virus. No solo la despidieron sino que también la amenazaron con desalojarla tras haber informado que tenía Covid-19.

En medio de la pandemia de coronavirus, una argentina denuncia que en Francia la echaron del trabajo y amenazaron con dejarla sin alojamiento luego de informar a la empresa donde se desempeñaba que tenía Covid-19. En las últimas 24 horas, el país europeo registró 499 nuevas muertes, con un total de 3.523, y casi 22.800 casos activos.

Lucía Vázquez tiene 29 años y es oriunda de la localidad bonaerense de Villa Adelina. Hace 3 años que comenzó a recorrer Latinoamérica, vivió un tiempo en México y viajó a Europa donde se pudo instalar un tiempo en España. Fue a fines de 2019 cuando le llegó la propuesta para trabajar en Serres de la Chapelle, una empresa francesa que se dedica a la producción de tomates en la localidad de La Chapelle Des Fougeretz, al norte de Rennes.

Tras haber tenido una entrevista mediante WhatsApp con el encargado de Recursos Humanos, de nombre Carlos García, el 11 de marzo viajó a Francia desde Granada para instalarse en el alojamiento que le brindaba la empresa en la localidad de Bruz, unos 20 kilómetros al sur de Rennes.

El lunes 16 Lucía firmó su contrato definitivo con la empresa e ingresó a trabajar a Serres de la Chapelle. Ese mismo día, el presidente francés Emmanuel Macron anunciaba la cuarentena. “Ahí comienza mi odisea, se paró el mundo y se paró mí mundo”

Yo venía con una bronquitis crónica porque tengo los bronquios sensibles a los cambios de temperatura. Tenía una tos importante y por eso, como medida preventiva en cuando a la seguridad e higiene, la empresa me dio un barbijo para que siguiera trabajando”, indicó Lucía a este portal. “Pero en el horario del almuerzo entré en contacto directo con una compañera que después nos informó que tenía coronavirus. Desde la empresa lo negaron y nunca lo comunicaron a los demás empleados”.

Para el jueves 19 Lucía comenzó a tener los primeros síntomas: “Empecé con escalofríos, me sentía débil. Lo asocié al ritmo que estaba llevando, haciendo horas extras en el trabajo y a que no estaba descansando bien. Decidí no comunicarlo y esperar a hacer reposo el fin de semana”, reconoció.

El sábado 21 a la tos se le sumó el dolor de garganta y la fatiga corporal, hasta que el domingo 22 levantó mucha fiebre. “Me asusté porque sabía del caso de coronavirus en la empresa y, al ver cómo me sentía, sospeché que podría haberme contagiado”, indicó Lucía. “Ese día me encontré bastante sola”.

Tal como sucede en Argentina, el gobierno francés había solicitado a la población que ante la aparición de posibles síntomas no se acercaran a la guardia de emergencias debido a que “los hospitales estaban colapsados”. La opción era comunicarse al número 15, que es la línea telefónica del SAMU, -Servicio de asistencia médica urgente-. “No sabía qué hacer. Me comuniqué con Carlos, le informé que me estaba sintiendo mal y si me podía indicar cómo proceder, porque no sabía cómo se gestionaba la sanidad francesa y el idioma lo manejo poco”.

“Me asusté porque sabía del caso de coronavirus en la empresa y sospeché que podría haberme contagiado”
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Recién el lunes 23 Lucía recibió una respuesta por parte de la empresa donde le enviaron un link por WhatsApp para mantener una videollamada con un médico: “Así lo gestionaban, uno le explicaba al médico qué síntomas tenía y qué le estaba sucediendo”, explicó Lucía. Ante la limitación por el idioma, la joven y un compañero que también se había contagiado decidieron llamar al SAMU, donde la respuesta fue más inmediata: “Explicamos que habíamos estado en contacto con una persona con coronavirus. Los dos teníamos fiebre, dolor de cabeza, de garganta, corporal. Dos paramédicos se acercaron al domicilio y nos informaron que esa misma tarde teníamos cita en un centro de salud privado de Rennes”.

El procedimiento en la clínica, explicó Lucía, fue casi a ojo: “El médico me tomó la temperatura, me revisó la garganta, ojos, oídos, fosas nasales, me tomó la presión, me midió el oxigeno y me revisó los pulmones. Me dijo que tenía coronavirus. En ningún momento se me hizo un análisis o test para corroborar al cien por ciento”, indicó la joven.

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